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lunes, 27 de febrero de 2012

¿Qué pides tú?


"Por pedir, pido veinticuatro horas a tu lado en las que nos de tiempo a todo menos a perder el tiempo. Por pedir, pido que me baste ese día para convencerte de querer estar conmigo para el resto de tus días. Por pedir, pido y preciso que exista un preciso momento, en el que se te escape un beso cuando menos te lo esperes, y cuando más lo lleve esperando yo. Por pedir, te pido en una tarde lluviosa, dentro de una casa sin gente, sobre un sofá sin cojines (para que sólo puedas abrazarte a mí), enfrente de mi película favorita... Bueno, si quieres enfrente de tu película favorita... bajo una manta que haga de telón tras el que actúen nuestras manos; marionetas manejadas por los verdaderos sentimientos. Me pido entonces tus dedos acariciando mi brazo, y mis cosquillas jugando al escondite con ellos.

Por pedir, pido dar un paseo al mismo paso, frenarnos en seco de repente, y mojarnos los labios sin que nos vea la gente. Pido, mientras caminamos por cualquier calle, llevarte y traerte al contarte cualquier estupidez, agarrando con mi mano tu brazo, como si de un acordeón te tratases, y tu risa fuese la mejor de mis melodías. Por pedir, pido pararnos unos segundos ante cualquier escaparate, continuar andando, y que, momentos después, me preguntes cuánto costaba ésta o aquella cosa. Entonces me pido contestarte que no lo sé, que no me fijé, porque lo único que he sido capaz de ver en el cristal ha sido tu imagen reflejada, y aquello... no tenía precio.

Por pedir, pido que me acompañes hasta el andén en el que días más tarde me estés esperando, y que mientras llega el tren me mires con ojos tristes a la cara, aproveches mi distracción para agarrar fuerte con tus dos manos mi cinturón, en un intento por no dejarme ir, y me hagas perder todo menos la sonrisa. Por pedir, pido un café caliente mientras espero al siguiente tren, colocar las manos alrededor de la taza, apretando con todas mis fuerzas para captar el calor, y que tú, de un plumazo, con un movimiento rápido, de esos que no dejan tiempo para invertir en especulaciones, me eleves la temperatura de todo el cuerpo.

Por pedir, pediría siete mil peticiones más, alargaría la lista hasta quedarme sin papel, y lo reciclaría para seguir pidiendo; para seguir pidiéndote... pero no me queda más remedio que impedirme continuar, que pedirme no continuar... Paro y reparo mi lista...

Por pedir, me pido sorprenderte... que te dejes sorprender... que te guste que te sorprenda... ¿y tú?... ¿qué pides tú?"



Es un texto que encontré en la red y siempre me ha encantado. Yo, por pedir, pediría muchas cosas...

jueves, 2 de febrero de 2012

La sonrisa de la Mona Lisa


En los archivos del Museo del Prado se ha producido uno de los más importantes descubrimientos de la Historia del Arte: ha aparecido una réplica de la Gioconda de Leonardo da Vinci, pintada por uno de sus alumnos. Lo que antes se consideraba una copia más sin importancia se ha convertido en un gran descubrimiento confirmado por los expertos del Prado y del Louvre. Será próximamente cedida al museo francés para ser expuesta junto a la Gioconda. No es una mera copia, es un retrato paralelo realizado a la vez que el original pintado probablemente por Andrea Salai o Francesco Melzi.

A veces
por supuesto
usted sonríe
y no importa lo linda
o lo fea
lo vieja
o lo joven
lo mucho
o lo poco
que usted realmente
sea

sonríe
cual si fuese
una revelación
y su sonrisa anula
todas las anteriores
caducan al instante
sus rostros como máscaras
sus ojos duros
frágiles
como espejos en óvalo
su boca de morder
su mentón de capricho
sus pómulos fragantes
sus párpados
su miedo

sonríe
y usted nace
asume el mundo
mira
sin mirar
indefensa
desnuda
transparente

y a lo mejor
si la sonrisa viene
de muy
de muy adentro
usted puede llorar
sencillamente
sin desgarrarse
sin deseperarse
sin convocar la muerte
ni sentirse vacía

llorar
sólo llorar

entonces su sonrisa
si todavia existe
se vuelve un arco iris.

Mario Benedetti